Hombres al borde de un ataque de histeria
Algunos mujeres se esmeran por lucir bonitas, sólo para estar en la calle.
Contrario a lo que se piensa, se ponen un bonito vestido y un atractivo peinado y maquillaje, no para que las vean los hombres, sino para echarle vainas a las demás mujeres.
Así es la vida...
Entonces, cuando llegan a la casa, que se desmontan el peinado, el maquillaje, y vuelven a su realidad, el pobre marido es el que sufre las consecuencias.
Se hacen un tubi, se ponen rolos, se untan crema, se ponen mentholatum en la nariz, unguento Bengué en los jarretes o el calcañal y se visten con una bata de vieja para dormir.
De aquella reina de belleza que andaba en la calle, no queda nada.
No seas tú pendejo!



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